Una de las cosas que más me gustan del Pilates Reformer es que puede acompañarnos en momentos muy diferentes de la vida. Por eso, en Dang Pilates boutique, las clases se realizan en grupos de un máximo de ocho personas. Un formato que me permite estar pendiente de cada una, observar cómo se mueve y adaptar el trabajo cuando sea necesario. Después de muchos años practicando deportes de alta intensidad, el Pilates me ha enseñado que no siempre tenemos que hacer más o movernos más rápido. Lo importante es aprender a trabajar el cuerpo desde el control.